lunes, 24 de enero de 2011

¿Que mundo le estamos dejando a nuestros Hijos?

Hasta hace un tiempo era un joven despreocupado, sin mas responsabilidades que mi diario vivir. Pero un día tuve un fuerte golpe contra la realidad: tuve mi primera hija, perdí el trabajo que mas quería en este mundo, y tuve que aprender a vivir con una persona al lado, que es a quien amo y me dió la infinita alegría de que me dijeran "Papá", ella es mi esposa Alejandra.
Realmente he decidido crear este blog con el único propósito de que me ayuden, lean o sólo simpaticen con este tema, que a pesar de estar en el inconsciente colectivo, nunca sale a la luz en los momentos que mas se necesita: frente a emergencias nacionales, frente a la contaminación, frente a la sed constante del hombre por producir y producir a costa del deterioro planetario...

Yo sólo tengo 30 años hoy en día, pero estoy consciente que ya he recorrido un tercio de mi posible período de vida, las preocupaciones me hicieron despreocuparme de mi persona, me alimenté mal, tanto que tuve problemas de salud.

Sufro de cólicos renales nerviosos (cálculos en los riñones producidos por el stress), y ahora último me declararon una Diabetes... con esto se completa un panoramam muy sombrío en mi porvenir.

Un día sin querer, me quedé mirando a mi Hija como jugaba en el patio de la casa, y me sorprendí al notar que se me hacía un nudo en la garganta con sólo verla reír, verla saltar y jugar. Entonces comprendí la real carga que pesa sobre mis hombros, comprendí que debo darlo todo por ella, que debo ser capaz de guiarla por esta vida para que sea una persona de bien, que debo ser su ejemplo, que debo estar ahí cuando me necesite, no importa cuando, pero debo estar, debo ser quien seque sus lágrimas, comparta sus penas, sus alegrías, sus ilusiones y sueños, debo ayudarla a convertir estos últimos en realidad, y debos ser su todo... tal y como lo es ella para mí.

A pesar de lo anterior muchas veces me equivoco, no se comprenderla, porque en realidad ella se entiende mucho mejor con mi esposa, y ella la ha guiado en gran parte de su aprendizaje, yo he tenido que trabajar fuera del hogar. Ahora tengo la inmensa ventaja de trabajar en mi hogar, pero me he encontrado con la sorpresa de que mi Hija ha crecido casi sin mí, no me concoce bien (al menos mis reacciones), no logro entender algunos modismos propios de ella (tiene 6 años, pero algunos problemillas de pronunciación). Me encuentro INUTIL en este proceso y no puedo describir lo mal que se siente... Te sacas la cresta por tu familia, pero aún así estás mal, porque no sabes entregar cariño en le medida que tu esposa o hija lo esperan recibir. siento un nudo en el estómago con la sola idea de perder a mi familia, y sólo por una estupidez: "sólo por no saber expresar mis emociones de la manera correcta".

No sé si algún lector comparte estas emociones conmigo, pero es así. La vida suele golpearnos con lo que mas queremos, o con el asunto en que mas empeño invertimos. Poque creemos que lo estamos haciendo super, pero los resultados son totalmente opuestos: lo estamos haciendo PÉSIMO.

Todo este preámbulo se relaciona directamente con el tema principal: todo me lleva a pensar en lo que puedo hacer por mi familia, por mi descendencia, por mi hija y el que vienen en camino... y esto se logra con volver a poner sobre el tapete este tema de sobre que mundo le dejamos a nuestros hijos. Somos muy frágiles en este mundo, nos bombardean con noticias sobre el fin del mundo, sobre visitas extraterrestres, sobre predicciones bíblicas, sobre predicciones de tal o cual persona, sobre signos en los desastres naturales, sobre períodos de tribulación mundial o de incertidumbre... en fin, nos hablan sobre nuestra extinción, algunos de manera menos apocalíptica que otros, pero al fin y al cabo todos conducen a esto...

iré completando este blog a medida que mi tiempo me lo permita, y sólo podré terminarlo con tu ayuda, con tus críticas, opiniones, sugerencias, recordatorios, felicitaciones, correcciones, solicitudes, ideas, alegrias, penas, recomendaciones, consejos, desahogos, gritos, llantos, risas, alegrias, penas, y en fin, con cualquier cosa que nos permita comunicarnos y que nos hace tan básicamente, como era en un principio: HUMANOS...